|
Hola. La semana pasada tuve el honor de participar en un programa de fellows llamado CALI (Central American Leadership Initiative). No es algo meramente empresarial; es más bien un espacio que busca reunir a líderes centroamericanos de diferentes ámbitos en un momento de inflexión, para ayudarnos a ser mejores personas. Lo más bonito es que todo termina en un llamado a la acción: cada uno debe crear un proyecto social. En este encuentro uno se abre mucho. Se trabaja desde la vulnerabilidad, desde ese estado natural donde el corazón está por encima del resto. Donde dejamos las “máscaras” a un lado y aparece el verdadero yo. Y ustedes, ¿Se acuerdan de la última vez que lloraron?Yo sí. Fue hace unos días, y lo curioso es que no lloré por nada en especial. Soy alguien sensible, pero también bastante racional. Me gusta resolver y seguir. Pero eso no significa que no me haya tocado llorar como un niño más de una vez. Llorar es necesario. Es como un desahogo que limpia por dentro. La vida va a gas tabla, y eso no es malo; significa que uno está entretenido, en movimiento. Yo me siento feliz. Pero de vez en cuando mi cuerpo me pide una pausa. Y entonces empiezo a pensar en la vida, en cómo no sabemos cuánto tiempo tenemos. Suena dramático, pero no lo es. Es bonito. Me obliga a reordenar mis prioridades y hacerme preguntas: ¿Disfruté al máximo mi día? Y así, me quedo unos minutos pensando. No mucho. ¿Y ustedes? ¿Cuándo fue la última vez que lloraron? Gracias —de verdad— por ser parte de mi vida, aunque sea un poquito. |
Soy Amadeo, un emprendedor de la vida, impulsado por lo social, amante de la adrenalina y papá de dos hijos. Me encantan los negocios, sobre todo los emprendimientos, pero lo que más me mueve es formar más capitanes, que como yo, puedan tener las oportunidades para ser feliz, soñar y dejar una huella.
Hace un par de meses fui a Guatemala para una boda en unas ruinas espectaculares en Antigua. El lugar increíble… pero por restricciones todo termina a las 9 pm. Así que de ahí la seguimos en un bar. Estábamos pasándola bien, pero ya no tenemos 18 y el sueño y el hambre nos empezaron a jugar en contra. Tipo medianoche decidimos ir en busca de comida y luego a dormir. Y en la salida, me encuentro un chiquito, tal vez de 7 años, vendiendo chicles. Me recordó demasiado a mi hijo. Medianoche… y él...
Este año inició movido, tan movido que ya ni sé cómo han pasado cuatro meses y siento que no hice nada, pero hice de todo. Sí, suena raro, ¿no? Pero es lo que siento. En mis rumbos de capitán voy pasando las olas de la vida, y hay momentos en que uno tira el ancla para reflexionar. No es fácil hacerlo, ya que el barco siempre lleva momentum, y esto le quita a uno la oportunidad de descubrir nuevos destinos. No siempre podemos hacer todo, es lo que llamamos los "trade-offs" de la vida. Las...
Vi una película que me dejó pensando bastante. La película es Green Book. Cuenta la historia de un pianista negro que contrata a un “bouncer” para que lo acompañe durante una gira por el sur de Estados Unidos. Dos mundos totalmente distintos… obligados a convivir. Y como pasa muchas veces en la vida, en esa incomodidad es donde salen las mejores lecciones. A mí me dejó tres, pero además me hicieron pensar en experiencias propias: La palabra y el honor. Hay una escena donde al conductor le...